Una gama que cambió mucho
El Volkswagen Vento, el Jetta que se vende en Argentina con otro nombre, tuvo una de las gamas mecánicas más variadas del segmento de sedanes medianos. Desde el diésel 1.9 TDI de la primera etapa hasta el 1.4 TSI con caja automática convencional de la actual, pasando por el 2.5 de cinco cilindros y los 2.0 turbo de las versiones deportivas.
Elegir bien el motor y la caja es más importante que elegir el año, porque de esa combinación dependen el consumo, el costo de mantenimiento y los riesgos de una reparación grande.
El 1.9 TDI: el diésel del Vento A5
En la generación basada en el Jetta A5, el diésel fue el 1.9 TDI de 8 válvulas, con inyección directa, turbo e intercooler.
| Dato | 1.9 TDI |
|---|---|
| Cilindrada | 1.896 cm³ |
| Potencia | 105 hp a 4.000 rpm |
| Torque | 250 Nm a 1.900 rpm |
| Caja | Manual de 5 (también hubo DSG) |
| 0 a 100 km/h | 12,2 s |
| Consumo mixto | 5,5 l/100 km |
| Consumo en ruta | 4,5 l/100 km |
Es un motor conocido por su durabilidad y su consumo muy bajo en ruta. No es rápido, pero el torque a bajas vueltas lo hace cómodo en viaje, incluso cargado. En un usado, lo que hay que mirar es el estado de los inyectores, el turbo, el volante bimasa en las versiones manuales y la correa de distribución, que tiene que estar al día sin excusas.
Para quien hace muchos kilómetros de ruta y acepta un auto con años, sigue siendo una opción lógica. Para uso urbano puro, pierde sentido.
El 2.5 de cinco cilindros
El 2.5 naftero de cinco cilindros acompañó al Vento en la primera generación y en buena parte de la segunda, con caja manual o automática Tiptronic de 6 marchas. Es un motor atmosférico, sencillo, de respuesta lineal y sonido particular.
A favor: mecánica sin turbo ni inyección directa, menos componentes delicados. En contra: consume bastante más que los turbo modernos, sobre todo en ciudad. Es una buena opción para quien prioriza simplicidad y busca un Vento automático de la generación A5 o A6.
Los 2.0 TSI: el lado deportivo
El 2.0 TSI turbo estuvo presente en las versiones de tope de la primera y la segunda generación, y es el corazón del GLI actual, que llegó en 2019 con 230 CV, 350 Nm y caja DSG.
Son motores con mucha respuesta, pero exigentes: piden aceite de la especificación correcta, cambios en término y atención a la distribución por cadena y al consumo de aceite en las generaciones más viejas de esta familia. En un GLI usado, revisá además que la caja DSG no tenga tirones ni demoras.
