Un Jetta con otro nombre
En buena parte del mundo se llama Jetta. En Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay, Volkswagen lo bautizó Vento, en parte porque durante años convivió con el Bora, que era el Jetta de la generación anterior y se seguía vendiendo acá. Así, el Vento quedó posicionado un escalón por encima: más grande, mejor equipado y con motores más potentes.
Desde entonces, el nombre se mantuvo en tres generaciones del sedán, todas importadas desde México. Para quien busca uno usado, entender en qué generación está parado es lo primero, porque cambian la mecánica, las cajas y hasta el tipo de comprador al que apuntaba cada una.
Primera etapa: el Vento basado en el Jetta A5
El primer Vento llegó a mediados de los 2000, sobre la quinta generación del Jetta (A5), la misma plataforma del Golf V. Tenía suspensión trasera independiente multibrazo y dirección con asistencia electromecánica, algo que en su momento lo separaba de los sedanes medianos más básicos.
La gama de motores fue variada para el mercado local:
- Nafta 2.5 de cinco cilindros, con caja manual o automática Tiptronic de 6 marchas.
- Diésel 1.9 TDI de 105 hp, con manual de 5 o DSG de doble embrague.
- Nafta 2.0 TSI turbo para las versiones más deportivas, con DSG.
Fue el Vento que instaló el modelo en el segmento y el que hoy se encuentra con kilometrajes más altos.
Segunda etapa: el A6, más sobrio y con el 1.4 TSI al final
Hacia 2010-2011 llegó la sexta generación, con un diseño más lineal y conservador. Durante buena parte de su vida mantuvo motores conocidos como el 2.5 y un 2.0 de 8 válvulas para las versiones de entrada, además del TDI y la versión GLI turbo.
El cambio importante vino con el modelo 2017: Volkswagen retiró el 2.0 8V y el 2.5 y los reemplazó por el 1.4 TSI de 150 CV, ofrecido en Comfortline y Highline con caja manual de 6 o automática de doble embrague DSG de 7 marchas. Ese motor iba a ser la base del Vento siguiente.
La generación actual: el Vento A7 desde 2018
La séptima generación del Jetta se presentó en el Salón de Detroit de enero de 2018 y llegó a Argentina en septiembre de ese año, otra vez desde México. Se lanzó en dos versiones, Comfortline y Highline, las dos con el 1.4 TSI y caja automática.
La gran novedad técnica no estuvo en el motor sino en la transmisión: Volkswagen dejó la DSG de doble embrague y pasó a una automática Tiptronic de 6 marchas con convertidor de par, de origen Aisin. Para el uso urbano argentino fue un cambio bienvenido, porque es una caja más tolerante al tránsito lento que la DSG seca de 7 marchas.
