Dos motores, dos personalidades
La tercera generación del Ford Focus, fabricada en Argentina hasta 2019, se vendió con dos motores nafteros: el 1.6 Sigma y el 2.0 Duratec GDi. Comparten la base del auto, pero la experiencia de manejo, el mantenimiento y los riesgos mecánicos cambian bastante de uno a otro.
Entender esas diferencias es probablemente la decisión más importante a la hora de elegir un Focus III usado, incluso más que el nivel de equipamiento.
El 1.6 Sigma: simple y conocido
El Sigma es un motor de cuatro cilindros y 16 válvulas, con inyección multipunto, que Ford usó en muchos modelos. En el Focus III rinde, según la ficha técnica, 125 hp y 159 Nm a 3.000 rpm, con 1.596 cm³.
Sus características:
- Sin turbo ni inyección directa: mecánica sencilla.
- Distribución por correa, con cambio periódico.
- Caja manual de cinco marchas en las versiones de entrada.
- Respuesta suficiente en ciudad, más justa en ruta cargado.
Es el motor de las versiones más accesibles y el que menos sorpresas da en el largo plazo.
El 2.0 Duratec GDi: prestaciones y caja PowerShift
El 2.0 es otra historia. Según la ficha técnica de la Titanium 2.0 AT de 2018:
- Cuatro cilindros en línea, 16 válvulas, 1.999 cm³.
- Inyección directa de nafta (GDi).
- 170 hp y 202 Nm a 3.000 rpm.
- Caja automática PowerShift de seis velocidades.
- Velocidad máxima declarada de 205 km/h.
- Consumos según la ficha (homologación EPA): 9,4 l/100 km en ciudad, 6,6 l/100 km en ruta y 8,0 l/100 km mixto.
Con 45 hp más que el 1.6, el 2.0 transforma al Focus: se siente mucho más ágil en sobrepasos y en autopista, y es el motor que mejor acompaña la buena puesta a punto del chasis.
Frente a frente
| 1.6 Sigma | 2.0 Duratec GDi | |
|---|---|---|
| Cilindrada | 1.596 cm³ | 1.999 cm³ |
| Potencia | 125 hp | 170 hp |
| Torque | 159 Nm | 202 Nm |
| Inyección | Multipunto | Directa |
| Caja más común | Manual 5 |
