Un premium accesible que hay que mirar con lupa
El Audi A4 de generación B8 (2007-2015, con restyling hacia 2011-2012) se vendió en Argentina en sedán y en la carrocería familiar Avant, que es más rara de encontrar y muy buscada por quienes quieren baúl grande sin pasar a un SUV. La combinación más común en las versiones de entrada fue el 1.8 TFSI con tracción delantera y caja Multitronic.
La ficha técnica de referencia para esta configuración marca un 1.8 turbo de inyección directa de 1.798 cm³, 250 Nm desde 1.500 rpm y un consumo mixto de 7,8 l/100 km. Ojo con la potencia: el 1.8 TFSI de la primera etapa de la B8 rendía 160 hp y la versión revisada del restyling subió a 170 hp, así que verificá cuál tiene el auto que estás mirando por año y número de motor.
Es un auto muy agradable de manejar, pero no perdona el mantenimiento salteado. Estos son los puntos que tenés que revisar.
Motor 1.8 TFSI: aceite y distribución
Consumo de aceite
Los motores TFSI de la familia EA888 de primera y segunda generación, los que montaron las B8 hasta el restyling, tienen un problema conocido de consumo de aceite asociado a los aros de pistón. No todos lo sufren, pero es lo suficientemente frecuente como para preguntarlo siempre.
- Preguntá cuánto aceite completa el dueño entre services. Si la respuesta es "un litro cada 1.000 o 2.000 km", hay un problema.
- Mirá la salida del escape en frío: humo azulado al arrancar o al acelerar después de un ralentí largo es mala señal.
- Revisá si hubo intervención de pistones o aros y pedí la factura.
Cadena de distribución y tensor
En los EA888 de esas primeras etapas, el tensor de la cadena de distribución tuvo fallas documentadas que pueden dejar saltar la cadena, con daño serio de motor. Audi actualizó el tensor y la cadena con el tiempo.
- Escuchá el arranque en frío: un traqueteo metálico de unos segundos es la señal típica de cadena estirada o tensor gastado.
- Preguntá si ya se reemplazó el kit de distribución y con qué piezas.
Otros puntos del motor
- Bomba de agua y carcasa del termostato: son de material plástico y es común encontrarles pérdidas de refrigerante. Mirá debajo del auto y el nivel del depósito.
- Válvula de ventilación del cárter (PCV): cuando falla genera ralentí irregular, silbidos o consumo de aceite.
- Carbonilla en válvulas de admisión: típica de la inyección directa. Se nota como tironeo o pérdida de rendimiento con muchos kilómetros.
