El origen: un reemplazo global para el Astra y el Vectra
El Cruze nació a fines de la década de 2000 como el compacto global de General Motors, pensado para reemplazar a varios modelos regionales a la vez. En Argentina ocupó el lugar que habían dejado el Astra y el Vectra, dos autos con mucha historia en el mercado local, y llegó con una propuesta más moderna en diseño, seguridad y equipamiento.
La primera generación se vendió importada desde Corea del Sur. Se ofrecía como sedán y, más tarde, como hatchback de cinco puertas, con motores naftero y turbodiésel de mayor cilindrada que los actuales. Fue un auto bien recibido por su confort de marcha y su habitáculo amplio, aunque siempre compitió en desventaja de precio frente a los rivales fabricados en el Mercosur.
La segunda generación: producción nacional en Alvear
El cambio grande llegó en mayo de 2016, cuando la segunda generación empezó a fabricarse en la planta de General Motors en Alvear, provincia de Santa Fe, y reemplazó al Cruze que venía de Corea. Fue el resultado de una inversión importante en la planta y puso a Chevrolet otra vez a pelear de igual a igual en el segmento C con producto local.
Primero salió el sedán de cuatro puertas y hacia fines de ese mismo año se sumó el hatchback de cinco puertas, que conserva la misma mecánica y gran parte del equipamiento, con una carrocería más corta y un baúl más chico a cambio de una silueta más deportiva.
La gran novedad técnica fue el motor:
- 1.4 turbo naftero de 4 cilindros, con 153 hp y 245 Nm de torque.
- Caja manual de 6 marchas o automática de 6 marchas con convertidor de par.
- Tracción delantera, suspensión delantera McPherson y dirección con asistencia eléctrica.
Pasar de motores atmosféricos grandes a un turbo chico fue un cambio de época: el Cruze II entrega el torque bien abajo, se siente ágil en ciudad y gasta menos que sus antecesores. Según la ficha técnica, el consumo mixto ronda los 7,2 litros cada 100 km, con 5,8 en ruta y 9,5 en ciudad.
Equipamiento y seguridad: el salto respecto del modelo anterior
La segunda generación subió mucho la vara en seguridad y conectividad para un auto nacional de su época. Desde las versiones medias trae seis airbags, control de estabilidad y de tracción, y en la parte de tecnología aparecieron la pantalla multimedia de 7" con conectividad para el teléfono, el arranque sin llave en las versiones altas y, en las más equipadas, asistentes como alerta de colisión o de cambio de carril.
El hatch de 5 puertas comparte esa base. Es la carrocería que muchos eligieron como alternativa al Golf o al Focus, mientras que el sedán siguió el camino de los clásicos sedanes medianos que se usan para viajar en familia o para trabajar.
